Aquí va mi segundo "post" (creo que se dice así, perdonad bloggers si meto la pata....)
Estos días de fiesta he estado trabajando y reflexionando sobre mi situación, que no es diferente a la de muchos de vosotros emprendedores que me podais leer.
Y he llegado a la conclusión de que la vida de un emprendedor hasta que realmente arranca su proyecto, es como un velero que trata de seguir un rumbo. Espero que mi buen amigo Chato no me lea, ya que él sí es un profesional de los rumbos y las escotas...
Las Navidades han sido como los alisios, esa zona del mundo donde no sopla el viento. Tú estás trabajando en casa, quieres compartir con gente tus ideas, tus avances, inquietudes, soluciones...., pero no hay nadie al otro lado del email. Porque del teléfono ni hablemos. Tampoco hablemos del inversor, esa especie tan trabajadora que se toma vacaciones del 20.12 al 8.1 para empezar bien el año que promete mucho a nivel de gangas y oportunidades.
Justo cuando creías que habías cogido velocidad y soplaban buenos vientos para tu proyecto, llega la calma. En mi caso ya sucedió en verano, aunque os tengo que reconocer que este verano a nivel de inversores ha sido el más largo del mundo: el 15 de junio me dijo una persona que ya no miraba proyectos hasta Septiembre porque "entre ponte bien y estate quieta..." ODIO ESTA FRASE¡¡¡¡¡
Pero bueno, allá por Reyes, concretamente la tarde del día SEIS, con la digestión a medio hacer, subimos al altillo a cerciorarnos de que para el día 7 íbamos a tener todo listo, amarras en su sitio, excel afinada, ..., vamos que íbamos a entrar en los 40 rugientes con ganas e ímpetu.
Pero he aquí que ya ha pasado casi una semana desde los Reyes (bueno, semanas de las buenas, de 4 días) y todo sigue igual, o casi.
El emprendedor es un velero, y de los frágiles: las velas son sus ganas, siempre arriba. La quilla (para los no entendidos es lo que en un barco hace que éste permanezca estable y no vuelque) es su fuerza y determinación que hace que sigas aunque las rachas de viento sean fuertes y te tambaleen el proyecto. El capitán, lo más importante del barco, es tu cabeza: despejada, bien amueblada, descansada, ordenada....Y lo más importante y lo que mejor entendereis: la tripulación son los tuyos, tu equipo, tu familia, tus amigos, conocidos, colaboradores, ...
En mi caso ahora mismo creo que tengo el rumbo, las velas bien arriba, la tripulación a punto de embarcar y entrenada, la quilla en su sitio y aplomada.. y os preguntareis ¿qué te falta?: pues lo que a todos: TIEMPO y SUERTE¡¡¡¡
Hasta la próxima amigos,
ellincesemueve
Muy bueno el artículo y el símil empleado Ricardo. Sólo le puedo poner una objeción náutica: la zona de calmas son los doldrums, los alisios son unos vientos del atlántico! ;P
ResponderEliminarGracias Chato por estar ahí¡¡¡¡, sabía que en el algo metía la pata, pero recuerda que mi experiencia náutica no pasó del optimist y el pantano de Vitoria¡¡¡¡¡¡
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