miércoles, 8 de junio de 2016

Cuándo te has de bajar del carro?

¿qué hay de nuevo?
Estos días me estoy haciendo la misma pregunta insistentemente: cuándo saber que te has equivocado y te tienes que bajar de tus ideas o convicciones.
Llevo casi tres años intentando sacar adelante un proyecto empresarial proio. Recientemente me he embarcado en una nueva aventura, la cuarta que yo recuerde. El proceso es más o menos el mismo:

  • Se te ocurre la idea.
  • Se lo cuentas a los más cercanos, generalmente tu mujer. A la cuarta ya te mira hasta con cara de compasión.
  • Empiezas a trabajar el proyecto cuando buenamente puedes con las obligaciones laborales y personales, a las que además añado en mi caso las deportivas (sarna con gusto no pica).
  • Haces la primera presentación en power point y el primer plan de negocio (15 días para elegir logo, tipografía...)
  • Lo empiezas a presentar tímidamente a tu más allegados, que por supuesto te dan palmadas en la espalda y te dan mucho ánimo, pero poco más te dan.
  • Por supuesto haces 27 planes financieros con 83 simulaciones posibles.
Empiezan las dudas....

Pero en esto que llega el momento mágico, ese empujón que todo emprendedor necesita y que básicamente consiste en lo que yo llamo un golpe de suerte. Aunque últimamente me he vuelto fan de Fernando Alonso al escucharle que cuanto más entrena, más suerte tiene....

El caso es que recibes una llamada de un buen amigo, ese que siempre confía en ti, para tomarse un café. Aceptas con cierta resignación por aquello de la educación, le cuentas nuevamente tu proyecto, te escucha con atención, pero en ese momento te die: espera, creo que lo tuyo le gustará a fulanito. Te pongo en contacto y no dejes de estar con él.

Y eso generalmente lleva a estar ilusionado, cargar pilas, comprobar que otros creen en ti..., todo muy bonito, pero sigo con la carga a mis espaldas d ela responsabilidad de tirar del carro. Un carro, como decía en el título, que continuamente está intentando tirarte del pescante. 

Como algunos sabeis, este año he participado en la Titán Desert, done un momento crítico fue en la quinta etapa donde no llegábamos al control, apretamos el ritmo y al ver que no lo podía seguir, decidí bajarme de la bici. Creo que fue una decisión acertada, pero que sobre la cual pienso casi todos los días. No sobre le hecho de bajarme en sí, sino más bien en por qué y cómo me llevó el cuerpo a esa situación.

Pues de eso se trata señores, de saber cuándo, cómo y por qué hay que saber bajarse del carro.
Yo, de momento, sigo arriba, espero que por mucho tiempo y espero también que vosotros lo sigais leyendo.
Fuerza y Honor!!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario